“Hoy la desinformación es un arma de guerra”


La periodista y escritora argentina Stella Calloni hace un recorrido por lo que fue la realización de su obra “Operación Cóndor” y opina sobre el periodismo en la actualidad.

por Fernanda Quiss*

Stella Calloni cuenta con una larga trayectoria como corresponsal en América del Sur, para el periódico La Jornada de México (con sede en Buenos Aires). Esto fue lo que le permitió acceder a una investigación rigurosa y detallada de lo que fueron las dictaduras latinoamericanas de los años setenta y ochenta.

Su libro “Operación Cóndor”, cuya tercera y última edición fue en el año 2006, revela con fuentes precisas la trama oculta de lo que fue un pacto criminal. “La guerra del Cóndor se extendió por muchos países, a partir de Noviembre de 1975. Se firmó el pacto entre Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile y Argentina. Antes de eso hubo muchas operaciones de contrainsurgencia que marcaron época desde los años `60 y que, como todas las dictaduras, se intentó imponer la “teoría de seguridad nacional” de Estados Unidos”, agrega Calloni.

La investigación sobre los planes ocultos de las dictaduras comienza a partir de una exhaustiva recopilación de archivos de diarios, revistas y libros de muchos países, que comenzaban a tratar el tema. Pero el momento clave de su labor, comienza con la aparición de documentos paraguayos que revelan datos únicos que permiten poder hablar de un pacto real con fecha y lugar de fundación.

Martín Almada, una de las víctimas sobrevivientes del Cóndor en Paraguay, descubre estos archivos (luego llamados “archivos del horror), tras hacer un pedido a la justicia de su Habeas Data. “Viajé a Paraguay de inmediato a ver los archivos y cuando los vi dije: acá hay datos del Cóndor. Allá mucha gente no se había dado cuenta de lo que significaban. Muchos de los documentos empezaron a desaparecer lamentablemente, hubo gente que los robaba. Luego pasó algo muy grave porque separaron los documentos militares de los policiales. Y al hacer eso hubo muchos datos que perdimos”, recuerda la autora.

Para realizar este trabajo de investigación vivió algunos momentos de peligro, uno de ellos fue en el funeral del monseñor Romero (asesinado por la dictadura), en El Salvador. Un atentado militar dejó a todos los presentes encerrados en una antigua iglesia del lugar, y Stella logró tener comunicación directa con una radio de Costa Rica para informar lo acontecido. Luego de eso, tuvo que salir del país mediante la embajada, debido a las amenazas recibidas. Pero prefiere no victimizarse y concluye: “No quiero hacerme la Juana de Arco, porque cuando estas haciendo periodismo sabes que corres riesgos, eso es inevitable. Hay mucha gente que quiere figurar con estas cosas, y yo creo que hay que ser muy cuidadoso, responsable, ético. No escribo sobre moda, yo me dedico a la política internacional, y todos los días me estoy jugando. Yo por ejemplo no puedo entrar a Estados Unidos, y me alegro mucho de eso, no tengo ninguna necesidad de ir”.

Al opinar sobre el periodismo de investigación en la actualidad, lo caracteriza como “chismografía televisiva”. Y argumenta que esto se debe a que el trabajo del periodista se ha banalizado por una necesidad de salir a contar cosas permanentemente y de manera diaria.

Para cerrar la entrevista Calloni hace referencia al papel de los medios de comunicación en los intentos de desestabilización de gobiernos latinoamericanos en los últimos años.

“Los medios son los principales guías para empezar a preparar el terreno de la desestabilización o el golpe. Acusan sin fuente alguna, desacreditan a un gobierno, lo rebajan, lo humillan ante la opinión pública. Es una guerra psicológica, y esto tiene que ver con la instalación de los temas violentos, instalaciones mediáticas que sirven a proyectos de guerra y muerte, de destrucción gubernamental. Y no sólo es con la manipulación de la información sino con los silencios, hoy la desinformación es un arma de guerra, entonces como arma de guerra, los que desinforman son tan responsables como los que disparan el primer misil”.

Para ejemplificar su idea toma el caso actual de Siria: “Todos saben que lo que ocurre en ese país es una invasión, que en este momento hay mercenarios terribles atentando contra el pueblo. No se invade por humanismo, no se mata ni se tortura en cárceles sinistras a miles de personas. Entonces, esta invasión humanitaria es una mentira, y los periodistas lo saben. No hay un solo periodista que haga política internacional que no sepa de que se trata todo esto. Si miente, miente a sabiendas de que está participando en un esquema de guerra, es así y no hay vuelta que darle”.

*Comisión 5 – Docente Luciana Hernández Lois

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