“Soy pionero del periodismo de investigación en Argentina”


Así lo afirma el periodista y escritor platense Alfredo Silletta, en una completa entrevista sobre su trabajo de investigación en relación a sectas espirituales y religiosas en el país y puntualmente sobre su última publicación, “Shopping Espiritual”. Las sectas al desnudo.

por Laura Perez Muzzin @laumuzzin

Alfredo Silletta es periodista graduado de la Universidad Nacional de La Plata. Fue en los años 80 cuando comenzó un recorrido de investigación sobre un tema casi desconocido en el país: las sectas. Desde allí, se reconoce como uno de los primeros periodistas en hacer periodismo de investigación en Argentina, a partir de su infiltración a la secta Moon en el año 84, una experiencia que termino con la publicación de “Las Sectas invaden Argentina”, que vendió más de un millón y medio de ejemplares.

En el 2005 decidió comenzar a sistematizar sus producciones e investigaciones en relación a las sectas, agregando y precisando datos. De esta forma publicó en el 2007 “Shopping Espiritual. Las sectas al desnudo”, “una especie de resumen”, le dice Silletta. Allí el autor plasma todo su recorrido y experiencia en el campo de periodismo de investigación, en una obra que no tiene trabajo de campo pero que refleja un camino periodístico de indagación sobre un tema oculto, las sectas, sus mecanismos de manipulación psicológica y los escándalos delictivos en los que estuvieron implicadas.

“Ya no escribo más sobre sectas, escribo sobre el peronismo y otras cosas”, comienza hablando Alfredo marcando que su trabajo sobre sectas terminó con la publicación de “Shopping Espiritual”. Sin embargo, recuerda detalles de sus primeros pasos en el tema y en el periodismo de investigación.

¿Cómo comenzó tu interés por escribir sobre sectas?

La cosa comenzó así: en el ´84, con la llegada de la democracia. En el ´83, yo estaba en Perfil y venía leyendo mucho periodismo norteamericano, periodismo de investigación, que era un fenómeno nuevo en Argentina. Y me tocó a mí, le podía haber tocado a cualquiera estando en Perfil, pero me tocó a mí, atender a una madre que decía tener una hija en una secta. Y nadie sabía qué era eso, ni yo tampoco. Pensá que veníamos 8 años de dictadura y nadie hacía periodismo de investigación. Y a mí se me ocurrió, por los libros que leía en esa época, agarré y dije: `bueno, ¿qué pasa si yo me infiltro?´. Y entonces fui a una plaza, donde ellos generalmente enganchaban a los pibes (yo era pibe obviamente, año ’84) y bueno los tipos me invitaron, los de la secta Moon.

Tenía 28 años. Me acuerdo que me dijeron: vamos a ir a una granja con chicos de todo el país. Bueno, yo dije que sí y avisé en el diario, si no aparecía en 10 días. Nos tuvieron una semana. Y yo anotaba todo en un papel. Anotaba todo lo que leía. Ahí es donde empecé a ver las vinculaciones con Massera, en las revistas de ellos, internas.

Armé la nota y la publiqué. Fue una nota que Clarín no me dejó publicar la parte política y esta parte política la publiqué en Télam, dos días antes de que saliera la nota. Y entonces, un escándalo. Por primera vez un periodista se infiltra en la secta Moon. Fue tapa en esa época, vendió un millón y medio de ejemplares, un escándalo. Y ahí, me empezaron a escribir padres de chicos que estaban en sectas y no era sólo la secta Moon, había otras. Ahí decidí que tenía que investigar.

Después me hice muy conocido y basaba las investigaciones en la gente que me venía a buscar o yo mandaba a otra gente, pero esa fue la base de mi investigación sobre sectas, que era un fenómeno nuevo. Vos hoy hablás de periodismo de investigación, pero en aquellos años era un fenómeno nuevo. Se puede decir que soy uno de los pioneros en Argentina en la actividad.

Con todas las investigaciones anteriores armé “Shopping Espiritual”. Le agregué cosas nuevas, pero estas cosas nuevas fundamentalmente eran de gente que yo ya conocía, que me daba la información. No me dediqué a hacer un trabajo de campo. Sino que actualicé datos, agregué temas nuevos. Le agregué el tema de la Iglesia, de donde sigo recibiendo información.

¿Cómo es tu relación con las fuentes, cómo las conseguiste?

En aquella época, habíamos armado con grupo de abogados y sociólogos, una fundación para el estudio de las sectas que ya hoy no existe más. Eran los años en que yo iba mucho a la televisión. Entonces esto permitió que la gente se comunicara conmigo, que me buscara. También era el único que se dedicaba a investigar el tema. Entonces pasaba que en uno o dos años habíamos fundado una fundación, porque me daba cuenta de que algunas cosas no las podía solucionar. Necesitaban psicólogos, eso no lo podía solucionar, entonces yo los derivaba, que fueran a ver un psicólogo.

¿Cuál es objetivo que perseguiste al momento de escribir este libro?

Siempre mis libros han sido de investigación periodística, nunca he opinado ni bajado línea. Yo siempre he tenido una posición de independiente, de mostrar la información. Y nunca con una cosa agresiva. El que quiera creer, que crea. Todo el mundo tiene derecho a creer en lo que quiera.

¿Cuál es la razón por la cual se pueden expandir tanto en el mundo las sectas? ¿Dónde radica su éxito? ¿En su capacidad de cooptación de sus seguidores?

En la sociedad en general, entre los años 70 y 90, ha habido un cambio. La gente hoy no sigue estructuras, o por lo menos no sigue las grandes estructuras. En los años 60 y 70, fue el auge de los grupos duros, cerrados, de grupos sectarios que se dieron en oriente con los Moon o los Hare Krishna, donde incorporarte al negocio tenía que ver con abandonar todo lo que se relaciona con el mundo social y laburabas para el Gurú.

Todo esto de los años ’60, años duros de drogas duras y cambios bruscos, ya no se mantiene. Y por fuera de las sectas, la cuestión ideológica, la militancia, estaba en agarrar las armas, el Mayo Francés, etc. Todo era una cosa de drogas duras o agarrar las armas. Las opciones eran extremistas. Todo esto ha terminado y las religiones se han adecuado a esta onda más light.

¿Cuál entendés que debe ser el rol del Estado frente a las sectas y los grupos religiosos extremistas?

En relación a las responsabilidades del Estado y sus tareas frente a grupos sectarios, entiendo que no hay que hacer ninguna ley, que hay que derogar la ley de culto, que es una ley del año 80 de Videla. No hay que hacer otra ley, lo que hay que hacer es modificar el Código Penal para algunos casos. El Estado tiene que ser, digamos, no religioso. Hacer una serie de modificaciones en el Código Penal.

¿Ves posible esa modificación durante este Gobierno?

Sí, creo que sí. El año que viene por ejemplo se viene la famosa reforma penal, este año ya sale la civil y comercial. No puedo dar muchos detalles pero tengo unos amigos diputados del FpV que están laburando en eso y me parece que la cosa pasa por modificaciones al Código Penal, en buscar modificar algunos artículos apuntando al tema de la manipulación mental, tratarlo más desde el tema legal. Pero no una ley que diga: `esto es secta, esto no´ porque es muy complicado identificar qué es y qué no es, porque ahí entrás en la cosa religiosa de creencias y todo eso.

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  1. Mariano

    Alfredo, que raro que no comentaste quien te editó los dos primeros libros, y el laburo de Edición que hizo Paoletti, a vos no te editó cualquiera.

  2. alfredo

    Alfredo Silleta está más loco que una cabra. De hecho estuvo internado algunos años en el Borda.

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