Un código para delinear la ciudad de La Plata


la plata

El Código de Ordenamiento Urbano de la ciudad de La Plata fue reformado en el año 2010 y ratificado en mayo de este año, sin la participación del Consejo de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT), tal como lo establece el artículo 340 de la Ordenanza Nº10.703. La modificación dejó librado al azar las consecuencias ambientales y de densidad poblacional, al no haberse realizado un estudio de impacto ambiental.

por Sofía Benito y Alejandra Zic

El código de Ordenamiento Urbano de la ciudad de La Plata, creado por la Ordenanza Nº10.703, regula el uso racional y planificado del suelo, y delimita los sectores residenciales, industriales y rurales del partido de La Plata. Este código fue modificado en el año 2010 por el Concejo Deliberante y el Ejecutivo municipal platense, incumpliendo el artículo 340 de dicha Ordenanza, donde obliga a convocar al Consejo de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT) como órgano de participación y opinión, creado a partir de la Ordenanza Nº8.733 en el año 1996, para futuras reformas.

El Consejo de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT) tiene la función de participación y opinión, y está conformado por autoridades del Ejecutivo municipal, por las instituciones colegiadas tales como el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires, el Colegio de Agrimensores; y posee la opinión -además- de instituciones académicas como la Facultad de Arquitectura, la Facultad de Ciencias Naturales y el Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades, todas dependencias de la Universidad Nacional de La Plata.

En este sentido, durante el debate y la confección de la norma para la reforma esgrimida en el año 2010, estas instituciones no fueron convocadas por medio del COUT y sus opiniones quedaron por fuera de lo estipulado en el artículo 340 de la Ordenanza Nº10.703.

Por otra parte, al no ser partícipes del proceso de evaluación de la norma, tanto los organismos colegiados como las instituciones académicas, no manifestaron su punto de vista en cuanto a la concentración poblacional (llegada de mayores flujos de habitantes al caso urbano) ni al colapso de los servicios esenciales (agua, electricidad, gas, cloacas, recolección de residuos).

Sin embargo, luego de las observaciones realizadas por la Corte Suprema Provincial, en base a la Ley Nº8912/77 “Normas de Ordenamiento Territorial y uso del suelo. Urbanización”, la norma fue ratificada en mayo del corriente año.

Desde la Facultad de Arquitectura (FAU) de la UNLP, se esgrimieron diversas críticas no solo por su ausencia en la participación del debate, sino también por los puntos reformados en el código. La directora de Seguimiento y Evaluación Académica de la FAU, arquitecta María Julia Rocca admitió “decidieron hacer un instituto que era un instituto integrado por representantes de sectores inmobiliarios, sectores empresariales y otros sectores que no tenían nada que ver con los de ese organismo; cuestión que trabajaron en paralelo y le dieron de alguna manera a ese instituto la posibilidad de armar la nueva norma y quienes estaban participando en el COUT de acuerdo a la normativa vigente, no nos dieron absolutamente nada, y no nos dijeron nada”.

Concejales de la oposición al bruerismo, también elevaron sus críticas a la manera en que se reformó el código de Ordenamiento Urbano, y al escaso debate y participación durante el proceso de aprobación del mismo.

En este sentido, el presidente del bloque FpV-PJ, concejal Sebastián Tangorra afirmó “ese COUT no se convocó más en la gestión de Bruera, desde hace tres años no se convocó más. Para modificar la norma tampoco se le dio participación ni se convocó dictamen. Ahí hay una falta, una ilegalidad si se quiere, en el incumplimiento de la norma en aquel entonces vigente para actualizarla, para modificarla”.

Por otra parte, el Concejal del Frente Amplio Progresista, Gastón Crespo aseguró  “hay mucha ausencia de papeles por parte del oficialismo, además de no convocar a las instituciones correspondientes. Fue una ordenanza que no fue consensuada con las instituciones”.

Estas opiniones prueban que la reforma del Código de Ordenamiento Urbano durante la gestión del Intendente Pablo Bruera, se realizó con falencias y sin convocar a los organismos pertinentes para su evaluación.

Las reformas     

Las principales reformas estuvieron centradas en la liberación de las alturas para la construcción de los edificios en la ciudad. De esta manera, se posibilitó la construcción de 14 pisos por unidad, sumándole la facultad de crear más departamentos por piso ante la premiación a la constructora que realice cocheras subterráneas, utilice tecnologías que favorezcan el medioambiente o cree espacios verdes, en el interior de las unidades.

Sin embargo, la utilización de “premios” pone de manifiesto una actitud subjetiva por parte de las personas encargadas de administrar estos premios (funcionarios municipales de la Secretaría de Gestión Pública y del Área de Planeamiento), ya que no se estipulan cuáles son las tecnologías que favorecen al medioambiente o qué deben contar los espacios verdes creados.

En cuanto a las reformas lo más criticado, sobre todo por la Facultad de Arquitectura, fue la negativa del municipio a realizar -con anterioridad a la modificación- un estudio de impacto ambiental que detalle el estado de los servicios esenciales en el casco urbano, y un informe en cuanto a densidad poblacional.

En base a este punto, la Dra. María Montserrat Lapalma a cargo de la Defensoría Ciudadana de la ciudad de La Plata, elaboró un informe que contempla un reclamo iniciado por vecinos de la ciudad, por la prestación de servicios básicos en sus zonas de residencia.

Desde la defensoría se citó a cuatro empresas (EDELAP, CAMUZZI, ESUR, ABSA) para que presentaran un informe del estado de la prestación en la ciudad, y para que comentaran en base a la nueva norma, cómo seguirían los servicios.

Sin embargo, solo obtuvieron respuesta de CAMUZZI y EDELAP, quienes afirmaron desconocer las nuevas medidas implementadas en el Código de Ordenamiento Urbano, y explicaron no poseer problemas en su prestación, aunque en caso de extenderse las redes, deberían invertir en las zonas con mayor cantidad de habitantes.

“Los problemas que también se están viendo en este momento es que están dando más presión a las redes y si vos te pones a observar están rompiendo todas las condiciones, entonces hay pérdidas en prácticamente todas las cuadras porque no se cambió tampoco el sistema de las conexiones para determinada cantidad. Hay una (cuestión) que es mucho más crítica me parece a mí y que quizás uno no la ve, ahora más o menos, pero sí se va a ver en el tiempo en la medida en que todos los edificios se llenen de gente o se siga construyendo, que son los espacios verdes”, explicó la arquitecta Rocca, quien además se mostró preocupada por la escasa planificación de la ciudad en cuanto a espacios verdes y la preservación de los mismos.

Por otra parte, organizaciones no gubernamentales como “Defendamos La Plata” que conforman una asamblea en defensa de edificios históricos, del patrimonio arquitectónico de la ciudad y del medioambiente, manifestaron su oposición a la reforma de la norma, catalogándola como una “tarjeta verde para los especuladores” que deja de lado la opinión de los platenses. El arquitecto Oscar Álvarez, colaborador de esta agrupación manifestó “la Municipalidad tuvo y tiene serios déficits de aconsejamiento de control, de relevamiento de alguna manera de gestión de la ciudad. Pero en este contexto precario siempre se actúa con supuestos donde los resultados son mediocres”.

Ante la observación de estas falencias durante el proceso de definición de la norma, que prevé una regulación de la ciudad de La Plata para que esta se encuentre de manera balanceada en cuanto a edificios y alturas; se pidió a la Municipalidad de La Plata una respuesta por parte de las autoridades pertinentes del área de Planeamiento Urbano, y una explicación de por qué no se convocó al CUOT, ni tampoco se esgrimió un estudio de impacto ambiental anterior a la sanción de la normativa.

Sin embargo, no hubo réplica por parte de las autoridades. El agrimensor Javier Arguello de Planeamiento Urbano, luego de explicar que la temática no le compete a su área y entrar en diversas contradicciones, afirmó “el objetivo entiendo yo de la gestión, es dar participación a la mayor cantidad posible de gente que tiene que ver con el tema, es larga la lista. Por lo menos a los que tienen representatividad por Ley (las colegiaciones) y a los que están trabajando con nosotros, la Universidad no trabaja con nosotros”.

Al no ser convocado el Consejo Único de Ordenamiento Urbano para el análisis y reformulación del Código, y al no haberse realizado un estudio de impacto ambiental previo a la aprobación, la reglamentación fue sancionada en un lapso de tiempo más corto.

Los vecinos, principales afectados

Susana Pingitore, vecina de 58 e/ 10 Y 11, acudió a “Defendamos La Plata” en busca de ayuda porque cree que su casa no resiste a una gran obra en la lindera. “Van a construir un edificio al lado de mi casa un edificio de 14 pisos con 3 subsuelos, lo que pasa es que es una casa antigua del año 1890, te imaginarás que las paredes y los cimientos no van a resistir 3 subsuelos. Yo no creo que se vaya a caer, pero viste lo que está pasando en la ciudad”. Además, sufren de problemas con el agua, cortes de electricidad, las cloacas emanan olor dentro de su vivienda y viven con el temor de que las paredes de su casa no resistan a semejante construcción.

Actualmente, en algunos sectores del casco urbano platense se ven afectados por los servicios esenciales debido al colapso que sufren por la concentración poblacional. Mientras que las empresas prestadoras de los servicios no dan respuesta a la Defensoría Ciudadana y quienes responder, como CAMUZZI y EDELAP, manifiestan no tener problemas con los servicios que prestan.

“Día por medio estamos con baja tensión de luz. En verano es imposible, y más cuando querés encender algún artefacto para ventilar la casa. Lo mismo con el agua, durante el verano y en especial a la tarde, es  hasta complejo querer tomar un vaso de agua de la canilla”, contó Pingitore.

Las nuevas reformas del Código llevaban a realizar cambios que rompen con la fisonomía de la ciudad planificada por Dardo Rocha cuando pensó a La Plata como la capital de la Provincia de Buenos Aires. Se dejan de lado los espacios verdes que desde siempre caracterizaron a la ciudad. Y se produce caos vehicular con una mayor concentración de transportes en el casco urbano.

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