PdI en Argentina: de la Revolución de Mayo al uso de Internet


Esta forma de hacer periodismo estuvo presente en toda la historia nacional, aunque se consolidó con la publicación de Operación Masacre de Rodolfo Walsh.

 por Cristian Hendriksen @CrisHendriks

El periodismo de investigación (PdI) en la Argentina tiene una larga historia, aunque comunmente se relacione su inicio con el libro Operación Masacre de Rodolfo Walsh. Si bien a lo largo de la historia fue cambiando, el puntapié inicial de este largo camino lo dio el periodismo de denuncia de entre 1810 y 1820.

Aunque todavía no se lo podía denominar PdI con las características que este implica, el periodismo de estos años publicaba falencias del gobierno en formación para incitar a que se modifiquen. Hacía denuncias que reflejaban las luchas políticas internas entre los bandos y que se caracterizó por un lenguaje violento e incisivo. Pero hacia 1870 el periodismo argentino se profesionalizó y se consolidó en 1890, momento en el que se destacó la crónica como denuncia, de la cual Roberto Payró fue el principal exponente.

Más adelante, ya en el siglo XX, apareció la prensa obrera, que denunciaba atropellos e injusticias por parte del poder establecido, aunque sólo se quedaba en la denuncia y no investigaba; sólo mostraba, exponía públicamente hechos que se pretendía ocultar.

Pero estas formas de hacer periodismo, de crítica primero y luego de denuncia, comenzaron a abrir espacios para lo que sería el surgimiento del PdI propiamente dicho en Argentina, con la publicación de Operación Masacre en el año 1957. En él, Rodolfo Walsh reveló la verdad de los fusilamientos cometidos el 9 de junio de 1956 en forma ilegal por parte del Estado.

Walsh investigó el hecho, buscó datos, los corroboró, los contrastó con la versión oficial, encuentró contradicciones y, finalmente, halló la verdad de lo sucedido.

De esta manera, Rodolfo Walsh inauguró esta forma de hacer periodismo, ahora sí con las características con las que tradicionalmente de los describe. Mediante una novela que relata la realidad de manera ficcional, también dio los pasos iniciales en Argentina del estilo llamado non-fiction. Esta tarea de reconstrucción es la que marca una tajante diferencia con el periodismo que sólo quedaba en la denuncia, lo que generalmente ocurría en el país antes de la obra de Walsh.

Sin embargo, con la dictadura miliar de 1976, se detuvo parcialmente la evolución del periodismo de investigación hasta el regreso de la democracia. Durante ella, la prensa se vio ahogada por la censura -y también la autocensura- e incluso algunos medios fueron funcionales al gobierno de facto. Se marcó una línea firma entre quienes informaban a favor y en contra de los militares.

Entonces, con la vuelta de la democracia, el PdI cobró nuevamente vida, fortalecido por una sociedad que descreía de las instituciones. Continuó investigando y denunciando irregularidades, pero ahora cometidas por un gobierno democrático, elegido por el voto popular.

Esta situación brindó el marco propicio para el fortalecimiento y esplendor que tuvo el periodismo de investigación durante la década del ’90, durante la cual se extendió desde los medios gráficos a la radio y la TV.

En esos años surgieron numerosos casos que adquirieron gran notoriedad, como lo fueron Swiftgate, Narcogate, Yomagate y la venta de armas a Ecuador. El PdI tuvo gran aceptación por parte del público argentino y según los periodistas Miguel Mendoza Padilla y Claudia Jofre “se erigió como el discurso social más creíble, en un marco claro de discursos no creíbles”.

La caída

Sin embargo, aunque esta forma de hacer periodismo tomó gran impulso durante esa década, a comienzos del nuevo siglo la situación fue cambiando, sobre todo en lo que concierne a las fuentes de información.

Según Mendoza Padilla y Jofre, “este es uno de los condicionantes más importantes que tiene que enfrentar el PdI en la actualidad ya que, si bien no es fácil acceder a ciertas fuentes, unos años atrás, en especial durante los años menemistas, existían más posibilidades de obtener ciertos testimonios y documentación”. En este sentido, para el periodista e historiador Marcelo Larraquy, “antes la información no se regalaba, pero había más ‘huecos’ donde se podría entrar”.

Pero esta situación de falta y también manipulación no es exclusiva de Argentina, sino que se da igualmente, aunque con diferentes grados, en toda América Latina.

En la mayoría de los países -incluido Argentina- no existen leyes que regulen el acceso a la información pública. En este contexto, el creador y director de Sala Prensa, Gerardo Albarrán, señala que la opción puede ser adaptar ciertos rasgos de metodología que implementaron otros países y que funcionan con eficacia, “aunque para ello primero debemos transformar nuestra propia actitud frente a la información”.

Por otra parte, acompañó a esta creciente complicación el cierre de numerosos equipos de investigación que distintos medios tenían. Al respecto, el periodista Daniel Santoro mencionó que “quedó una sola unidad de investigación, la del diario Clarín”.

De todos modos, Mendoza Padilla y Jofre destacan que, aunque durante el 2000 hubo una caída en lo que refiere al PdI, “podemos mencionar algunos buenos productos periodísticos en esta materia, tales como Punto.doc/2 (Azul TV, 2000), Zona de Investigación (Canal 9, 2001), Detrás de las Noticias (América TV, 2002), TXT (2003) y Perfil (2007) y Crítica (2008)”.

Actualidad

Como explican Miguel Mendoza Padilla y Claudia Jofre, el contexto actual se caracteriza por una “deliberada intención de los dueños de los medios de comunicación de cerrar los equipos de investigación que se había conformado durante los últimos años y de no propiciar otros nuevos”, relacionado también por las conveniencias políticas y económicas que muchos forjaron.

Sin embargo, estos años encuentran a los periodistas con condiciones mucho más propicias por la profunda modificación que produjo la penetración de Internet, que posibilitó nuevos espacios que funcionan como alternativa a los medios tradicionales y que de ningún modo deben ser ignorados. Para Mendoza Padilla y Jofre “por supuesto que esto no cambia la dificultad de acceder a las fuentes, entre otros obstáculos, pero sí permite vislumbrar un nuevo horizonte donde es posible que el periodismo encuentre un nuevo lugar para decir lo que otros quieren silenciar”.

Artículo basado en el documento “Pasado y Presente del PdI en Argentina” de Miguel Mendoza Padilla y Claudia Jofre.

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