El problema de la ética periodística


Las preguntas siempre son buenas para funcionar como disparadores. ¿Qué se investiga? ¿Cómo se lo hace? ¿A quién se investiga? ¿Por qué? ¿Qué es la ética periodística?

por Santiago Codina @sancodina

No existen valores absolutos de los que se pueda establecer una especie de ley de la ética. Esto responde a la pregunta que abre un extenso debate, donde Juan Faundes dice: ¿en qué se funda una ética si aparentemente no hay verdad ni valores absolutos?

Para responder esto sería necesario hacer un estudio pormenorizado de las sociedades, qué entendieron y entienden por “lo que es bueno”. De esta manera, la antigua cultura china levantaba como bandera el amor y la justicia, al igual que la Biblia. En el famoso libro “la utopía” de Tomás Moro y en la mismísima revolución francesa con su “libertad, igualdad, fraternidad”, se destacan valores similares. Por lo tanto, la pauta ética puede establecerse, o por lo menos mencionarse.

Faundes lo hace en cuatro puntos:

  1. Democracia participativa de las mayorías: que asegure el ejercicio del poder por las mayorías que ocupan la base y el cuerpo del actual sistema piramidal que domina en nuestra sociedad globalizada.
  2. Desarrollo participativo y sustentable centrado en el bienestar de las mayorías y el respeto a la naturaleza (justicia social, vida digna, cuidado del medio ambiente y sus recursos).
  3. Derechos Humanos (expresión globalizada y jurídica del consenso de valores universales).
  4. Diversidad (reconocimiento de que somos diferentes y debemos interactuar como tales).

Si nuestra intención dentro del PdI es, consciente o inconscientemente, respetar las pautas éticas sociales, debemos centrarnos en estos puntos y respetarlos. Estos puntos son consensos universales, entonces ¿qué sucede con la distribución de las riquezas en el mundo?

Se conoce que unas 200 personas están en la cima de la pirámide, incluso por encima de organismos internacionales y que mueren niños de hambre todos los días, más específicamente uno cada dos segundos, esta cifra seguramente se acrecienta con el aumento de la población mundial y el estancamiento de este modelo de reparto de riquezas. Esto va a contramano de los cuatro puntos detallados por el autor. Por lo tanto, el PdI debe estudiar este tema, este debería ser el rumbo ético del cual partir.

Una vez detalladas las pautas éticas aceptadas -casi- mundialmente, el periodista de investigación puede encarar su trabajo desde tres áreas posibles. La primera es desde el consenso, donde no se cuestiona el sistema piramidal. Aquí se investigarán temas que la sociedad en su conjunto desea que se investiguen. El autor en este punto, en su afán por cambiar el sistema mundial de reparto de riquezas afirma: “Se puede sostener que investigar desde esta perspectiva es funcional al sistema porque lo limpia de aquello que lo desprestigia; y lo perfecciona”.

La segunda es investigar desde la discrepancia y aquí el periodista se para en un lugar en el que está permitido por el mismo sistema no estar de acuerdo. Pero investigar desde esta perspectiva no pone en riesgo la continuidad de las cosas como están.

La tercera y última manera de encarar la investigación, es situarse en el área de la disidencia. Aquí Faundes dice que “investigar desde la disidencia (o desde una perspectiva subversiva) es situarse en aquellas zonas temáticas que el sistema ha expresamente excluido o denigrado, o que excluiría o denigraría, que de hecho son actual o virtualmente tabú. Por ejemplo: desde una postura crítica marxista -que ha sido ideológicamente demolida junto con el muro de Berlín y decretada muerta-; o desde el conflicto social, la movilización y la violencia versus la gobernabilidad, la aceptación del orden establecido y la paz social, que enmascararían la opresión que ejercen las minorías y la violencia estructural sobre los más”. Esta manera de investigar pretende cambiar las cosas, sustituir al sistema por uno más justo

Estaremos más cerca de la verdad cuantas más fuentes utilicemos y por la cantidad de perspectivas que encaremos la investigación. A todo esto el autor afirma que un suceso a primera vista puede parecer verdadero pero a medida que se van abriendo las perspectivas, las variables que intervienen, puede cambiar lo que antes se consideraba verdadero, puede ser tomado como falso.

Para finalizar, la ética es muy bella en las palabras, pero la realidad no siempre es como la palabra. Al depender el periodista de empresas mayoritariamente privadas que naturalmente buscan ganancias, el mismo no puede, siempre, llevar a la práctica la ética que posiblemente tenga como individuo y puede verse obligado, explícita o implícitamente, a ir en contra de sus convicciones éticas por una remuneración mensual para sobrevivir.

Artículo basado en el documento Ética y contexto del Periodismo de Investigación de Juan Jorge Faundes.

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