“El juez Oyarbide hace una errónea interpretación histórica de la Triple A”


En una entrevista exclusiva, Juan Gasparini relata los inicios del proceso de investigación, cuenta cómo consiguió las fuentes y realiza un cálculo estimado del dinero del Estado que El Brujo utilizó para su fuga.

por José Ignacio Castillo

¿Por qué te decidiste por el periodismo de investigación, en que momento encarás esta temática?

Yo me hice periodista en el exilio en Ginebra, donde llegué en 1980. Me diplomé de periodismo en la Universidad de Friburgo, en Suiza, en 1985 y desde que comencé a escribir notas, me di cuenta que en cada cronica había algo para investigar. No hay que pensar que el periodismo de investigación es exclusividad de los libros.

¿Seguís alguna metodología especifica a la hora de iniciar una investigación? ¿Cómo se inicio La fuga del Brujo?

Los periodistas tenemos en común con los magistrados de Justicia conocer la verdad. Ante cualquier tema siempre aparece algo para descubrir. Una vez tuve que escribir un cable para la la agencia France Press (AFP) sobre el coche más rapido del mundo, que se expuso en el Salón del Automóvil de Ginebra.  Fue apasionante dialogar con los ingenieros y ofrecerle luego al lector por qué ese coche era más rápido que los demás. Tuve que investigar. La idea del libro sobre El Brujo aparece cuando Suiza abre los archivos sobre el período durante el cual López Rega vivió clandestinamente en ese país, donde resido, y entonces me dije que ese hombre en fuga merecía un libro para que se supiera cómo hizo para escapar un personaje que tuvo tanto poder en Argentina.

¿En algún momento pensante en abandonar la investigación? (presiones o dificultades).

Nunca pensé en abandonar, aunque las dificultades fueron inmensas. Dicen que los obstáculos hacen del periodismo de investigación un desafío inigualable. Es así. Nunca sufrí presiones.

¿Cuánto tiempo estuviste con la investigación y hasta cerrar el libro?

Trabajé unos 3 años hasta la primera edición del libro, en 2005. La segunda edición, la actual, mereció una revisión completa, con más de 400 enmiendas y actualizaciones para hacer del texto, sin cambiar los hechos narrados, un relato coherente y agradable a la lectura.

El libro es amplio en fuentes. ¿Cuál fue la de más difícil acceso y por qué?

Con las fuentes documentales tuve suerte. Los archivos suizos son públicos y tres ministros del primer gabinete de Néstor Kirchner me ayudaron. Rafael Bielsa me abrió los archivos de la Cancillería, lo cual me facilitó entender los tres años de fuga del Brujo en Estados Unidos, posteriores a la etapa suiza. Gustavo Beliz me autorizó a ver el legajo de López Rega en la Policía Federal. Sergio Acevedo me dejó consultar papeles disponibles en la SIDE. Y el juez Oyarbide no puso impedimentos para que mirara la causa de las Tres A. Muchos periodistas también me ayudaron con documentos y artículos de prensa. Lo más dificil fueron las fuentes testimoniales, a las que finalmente accedí en su mayoría: la hija del Brujo por intermedio de su marido, Jorge Conti, María Elena Cisneros, la última compañera sentimental de López Rega a la que descubrí en Paraguay y ahora en Paraná, Entre Ríos, y para esta nueva edición conseguí una declaración exclusiva de Gulio Andreotti, ex Presidente del Consejo de gobierno de Italia, quien admitió que se vio en Roma con el Brujo cuando éste estaba en secreto en Suiza.

¿Cómo un ex policía pudo volverse uno de los hombres más influyentes y nefastos de varios gobiernos? ¿Perón fue uno de los responsables?

Perón fue el responsable político de haberle otorgado a López Rega altas responsabilidades de Estado, quien fue ministro de cuatro presidentes de la Argentina. Las razones de tal decisión, espero que el lector las deduzca de la lectura de mi libro donde trato de ofrecer indicios, pistas y opiniones, para que el lector se haga su propio juicio de valor.

¿Cuáles fueron los factores que precipitaron la fuga?

Las dos razones principales fueron la existencia de una denuncia penal en la justicia Federal contra López Rega por su implicación en las Tres A, y el accionar en el Parlamento de una Comisión Investigadora sobre las Tres A. El contexto político era desfavorable porque el “Rodrigazo”, aquel levantamiento popular contra el plan económico, acusaba también a López Rega del empobrecimiento y la crisis que padecía el país de entonces.

En el libro queda evidenciado la forma en que López Rega financia su fuga. ¿Aproximadamente, de cuánto dinero estamos hablando?

No lo sabemos exactamente porque no hay ninguna investigación judicial que lo haya tratado de escudriñar. López Rega vivió como una pesona muy adinerada en sus 11 años de fuga, con residencias compradas en Suiza y Bahamas y casas alquiladas en Miami. Vació las cuentas vinculadas a Perón en Madrid y se llevó los fondos guardados en Puerta de Hierro, tal vez en total, unos 10 millones de dólares.

En el libro se presentan cuatro esquemas sobre el funcionamiento de la Triple A que ubican a López Rega en el nivel más alto de estos grupos y divisiones. ¿Fue el creador de esta forma de organización?

López Rega fue el mentor del modelo de crear grupos paramilitares bajo un gobierno constitucional, para aniquilar individualmente a sus adversaios políticos y difundir el terror en la población, lo cual constituye un crimen de lesa humanidad segun la Cámara Federal de Buenos Aires. Pero la Triple A no fue una organización centralizada con una conducción unipesonal o unificada. Fue una federación de grupos autónomos, con participación de fachos, delincuentes, sindicalistas y miembros de las Fuerzas Armadas.

¿Qué reflexión le merece el proceso judicial iniciado por el juez Oyarbide?

Durante los últimos seis años, desde la primera edición de este libro, Oyarbide hace una errónea interpretación histórica del fenómeno de las Tres A. Anclado en la “teoría de los dos demonios”, da por cierta una versión ficticia de lo sucedido. Descarga en la guerrilla peronista, nacida en la lucha contra la dictadura 1966-1973, pero dispuesta a abandonar las armas por la organización y movilización popular cuando el triunfo electoral del 11 de marzo de 1973, la responsabilidad del surgimiento de las Tres A.

Sin embargo, cabe recordar que el signo agorero de su irrupción fue la masacre de Ezeiza del 20 de junio de 1973. Allí no hubo enfrentamiento entre dos sectores, sino agresión de uno contra otro: de los que coparon militarmente el palco desde el que Juan Domingo Perón hablaría a la multitud que lo esperaba, contra los que condujeron prácticamente desarmados a esa multitud, que acudió casi con ingenuidad a recibir a su líder para festejar con él su retorno irreversible al suelo patrio, clausurando 18 años de exilio.

Oyarbide parece ignorar que fueron los dirigentes y militantes reaccionarios del justicialismo -en complicidad, inducidos o manipulados por las Fuerzas Armadas, dominantes en el aparato de seguridad del Estado- los que desataron en forma autónoma la violencia de la que hicieron gala las Tres A.

Relacionado

Historia de una nota: Juan Gasparini cuenta cómo realizó la investigación de La Fuga del Brujo (video)

Artículos sobre Juan Gasparini

Artículos de análisis de libros de investigación

Anuncios

Un Comentario

  1. Angélica

    Buenisima entrevista!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s