Entrevista a Luis Beldi


El 30 de marzo de 1996, la Unidad Penal Nº 2 de Sierra Chica se revolucionó. Los reclusos tomaron diecisiete rehenes como escudo y durante una semana el horror se desató en la cárcel de alta seguridad. Luis Beldi, periodista dedicado a la economía, se apasionó por la historia y puso luz sobre aspectos ocultos del motín, convirtiendo la investigación en su primera novela.

por Florencia Calabrese @lolicalabrese

Ocho muertos fue la cifra resultante del motín al que sucedió un juicio que condenó, pero no ilustró sobre la verdad de aquella semana negra. Los doce apóstoles cumplieron con los “códigos carcelarios” y no declararon, aunque años después, Beldi escuchó el relato desde la voz de los líderes de la revuelta.

¿Cuál fue el objetivo de la investigación?

Conocer la verdad de un tema que me apasionó desde el instante en que se amotinaron en la Semana Santa de 1996. Me pregunté qué podía llevar a esos hombres a actos tan crueles. Imaginé rencores antiguos e historias que jamás se sabrían. El pacto de silencio que hubo entre ellos alimentó más la necesidad de escribir la novela de la verdadera historia de los doce apóstoles. Me propuse averiguarla, no importaba el tiempo. Googleé durante años y nunca aparecían las pistas, hasta que llegué a ellos por un periódico evangelista.

¿Cómo fue el procedimiento de investigación?

Leí a Truman Capote y vi la película sobre como había escrito “A sangre fría”, unos meses antes de escribir la novela. A estas alturas ya había entablado contacto con los presos. Me di cuenta que Capote utilizó técnicas similares para acercarse: para seducir a Jorge Pedraza, el jefe del motín, en las primeras visitas le llevé artículos de tocador (jabón, crema de afeitar, shampoo, desodorante, etc). Con el tiempo se hizo adicto a esos “lujos” y de repente se los corté porque sólo me relataba historias superficiales. La primera parte de la entrevista fue excelente porque hablábamos de la vida de ellos antes de entrar a la cárcel y le encantaba relatar esa parte en la que estuvieron en libertad. Pero no me decía la verdad de lo que sucedió en Sierra Chica. Dejé pasar una semana sin visitarlo. Pedraza me llamó por teléfono y me preguntó por qué no iba, le dije que estaba cansado de tomar mate y de que me mienta. Prometió decirme la verdad y a partir de un relato escalofriante apareció la historia en toda su dimensión y mi necesidad de ampliarla, entrando en los detalles más escabrosos de la vida en la cárcel. El sexo entre presos, los códigos, el idioma tumbero, empezaron a ganar más lugar en la novela. Como la investigación me quedaba chica, contacté a dos apóstoles más (Miguel Angel Ruiz Dávalos y Ariel Acuña, el único que estaba libre). Después fui a los otros testigos de la historia, a los rehenes. Fue así como llegué, al jefe de los guardias, el Indio Martínez Gómez, a quien visitaba en Azul. Con la jueza Malere hablé por teléfono pero no aportó mucho a la historia. El contacto me sirvió porque le leí parte de lo que estaba escribiendo y me dijo que estaba bien encaminado. Así, como un rompecabezas, casando los relatos y haciendo coincidir los días y las horas, armé la historia. Fue muy complejo entrelazar toda la información.

¿Cuáles fueron las técnicas utilizadas?

No sé si hablar de una técnica. Mi estrategia fue acercarme a ellos y hacerlos participar de las regalías del libro porque así se aseguraban ingresos por mucho más tiempo. Les dije que si querían que el libro fuera un éxito, debían decir la verdad porque una novela rosa llena de mentiras no iba a vender nada. Estuvieron de acuerdo. Firmamos contratos para que la familia recibiera el porcentaje de regalías si a ellos les pasaba algo. Decidí que el libro debería servirles para vivir mejor. De hecho ayudó mucho a Ariel Acuña a regenerarse, porque tuvo una fuente de ingresos apenas abandonó la cárcel y hoy está reinsertado en la sociedad, con las dificultades que implica tener un pasado de delincuencia. Este gesto de hacerlos socios, me acercó a su intimidad y pasé a ser una suerte de amigo. Todavía los sigo visitando en la cárcel y me reconocen como “familia”, un grado que dan a los más allegados.

¿Cómo obtuvo las fuentes?

El primer indicio apareció en un reportaje que publicó un diario evangelista. Yo venía “googleando” hace años, buscando una pista para llegar a alguno de los apóstoles. En el periódico me dieron el teléfono del pastor Daniel Visciglia, que era el que confortaba espiritualmente a Pedraza. A partir de Visciglia llegué a Pedraza que estaba detenido en ese momento en el penal de Ituzaingó. Luego todo fue más fácil porque se empezaron a abrir todas las fuentes. El acercamiento al director del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires, Fernando Díaz, fue clave para tener acceso a todos los penales.

¿Cuál fue la hipótesis que usted hizo para comenzar la investigación?

No tenía hipótesis. Sabía que me iba a encontrar con una historia que no imaginaba. Lo que había leído y visto en el fallo no me servía porque los hechos eran difusos y se notaba que en algunos testigos había un alto grado de mitomanía. Lo que no puedo negar, es que esas declaraciones me ponían más ansioso para develar el misterio de esos ocho días de Sierra Chica.

¿Cuáles fueron los resultados obtenidos?

Creo que logré una historia y lo más importante: la verdad. Uno de los jueces, Rocha Campos, me llamó para agradecerme porque se enteró por la novela que al refugiado Aquiles Maillet, lo había matado el paisano Luján Ibarra, un preso que había declarado en el juicio como testigo. Sin embargo, en el fallo culparon de esa muerte a los apóstoles. También supieron que Romero Almada era el famoso chacal de Mar del Plata, asesino de prostitutas y tantos detalles más. Creo que gracias a mi novela, el motín más sangriento de la historia carcelaria argentina no tiene más secretos.

Más información

Amores y desamores de la lucha por el poder

Relacionado: otros artículos de análisis de libros de investigación

Anuncios

Un Comentario

  1. PABLO FRENANDO ANGELINA

    LA CARCEL ES “LA INSTITIUCION DE LAS INSTITUCIONES” COMO LO SUPO DEFINIR EL GRAN MAESTRO PENALISTA : E.ZAFFARONI,ME GUSTARIA CONTACTARME CON USTEDES,COMO CON LUIS BELDI,HE ESCRITO UN LIBRO LLAMADO 22,LUEGO DE PASAR 14 AÑOS EN PRISION,EXELENTE NOTA.-PABLO FERNANDO ANGELINA.-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s