Carlos Giordano: “es una señal de advertencia, estamos en zona”


Esta fue la declaración sobre el lanzamiento de misiles en la isla y lo que significa el tema Malvinas en la actualidad. La soberanía sobre el territorio, los recursos disponibles, los tratados de los organismos internacionales, la importancia del CECIM  y su visión sobre el futuro de la isla.

por Santiago Sturla

Investigación y entrevista: Laura Claverie y Santiago Sturla

Carlos Giordano nació el 29 de noviembre de 1962 en Laboulaye, Córdoba. Realizó los estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional Laboulaye.

Es un referente en el tema de Malvinas, por haber combatido en la guerra, por ser miembro activo del CECIM, por escribir el libro “Malvinos” donde transcribe las sensaciones de su experiencia en la guerra y en la postguerra. Dirigió el documental “Nuestras Historias”, realizado por los hijos de los ex combatientes. Es considerado “Ciudadano Ilustre” y recibe la “Pensión Honorífica”. Además, es profesor titular de la Cátedra Libre de Malvinas en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

El día del encuentro estaba pactado para el viernes 19 de noviembre del 2010, fecha que conmemoró el 128º Aniversario de la ciudad de La Plata, en el horario de las 10 de la mañana, en el hogar del entrevistado.

Salimos de Gonnet a las 9:30, llegando a las 10 a la casa de Carlos Giordano. Bajamos todo lo necesario para desarrollar la entrevista y tocamos el timbre. Nos atendió, nos saludamos y dijo “muy puntuales”. Nos preguntó dónde queríamos acomodarnos y elegimos los sillones de su living. Nos invitó a tomar unos mates, los cuales aceptamos. Mientras el agua se ponía a punto, se dio la charla de los periodistas que chantajean a personas, ya sean empresarios, empleados públicos, que para no publicar un artículo, a cambio piden dinero, que podría cobrarse de cualquier modo, incluso en la publicidad. Cuando el agua estaba servida en el termo, nos sentamos en su living para comenzar la entrevista.

La misma se pensó en dos partes, la primera sobre las cuestiones pasadas y la segunda sobre el tema actual de los lanzamientos de mísiles por parte de Inglaterra en las islas.

Aunque el objetivo de la entrevista fue saber cuál era su postura sobre el lanzamiento de misiles por parte de Inglaterra, la pregunta se produjo sobre el final de la entrevista y Carlos respondió: “son pruebas y siempre las pruebas tienen un doble objetivo. Porque si estás probando solamente no necesitás decirlo, probás te fijás, llega hasta acá, más lejos más cerca. Si necesitás decirlo, es una señal de advertencia, miren que estamos acá, miren que tenemos estas capacidades, no jodan. Y son advertencias que no es solamente para Argentina, Malvinas tiene proyección: Latinoamericana, Hemisférica, Continental para la Antártida. Y si uno hace el ejercicio técnico de fijarse el alcance de los misiles que ellos probaron, hacés el círculo y cubrís todos los objetivos. Cubrir hasta Caracas, hasta Lezoto en Sudáfrica y llegás al Polo Sur. Estamos en zona. Pasás a ser objetivo estratégico. De repente dejabas de ser un tipo que estás involucrado, por más que seas un bebé de seis meses en un clínica o jugando en el patio o haciendo una entrevista. De repente pasás a ser objetivo y eso es fuerte”.

“No teníamos ninguna referencia de la vida política”

Ahora bien, la primera pregunta fue se alguna vez pensó verse involucrado en una guerra, a lo que respondió: “¿previo a Malvinas? No. No, la respuesta es no. En realidad yo nací en un pueblo del interior de Córdoba que se llama Laboulaye, y estuve toda mi infancia ahí. Yo empecé la secundaria en el ´76, cuando empezó la dictadura, y la terminé en el ´80, y realmente estábamos aislados de todo. Llegaba el diario La Razón a la tarde y se veía, muy esporádicamente, canal 3 de Rosario. Esas eran nuestras vías de comunicación con el mundo, por supuesto no había Internet. Había una radio en Laboulaye, pero eran cuestiones locales”. Producto de la desinformación afirma: “eso sumado a las políticas de desinformación generalizada que tenía el gobierno, nosotros no teníamos ni la más pálida idea de nada. No teníamos ninguna referencia de la vida política. Ni siquiera estoy hablando de que había desapariciones; no teníamos referencias. Entonces toda mi vida de adolescencia había sido de deportes, jugar al fútbol, las chicas, y jugar. Todas las generaciones anteriores, el destino que teníamos era terminar el secundario y hacer la colimba, el servicio militar”. Asimismo expresó sobre la colimba, que en la jerga militar significa corré, limpiá y barré: “era como un paso, un paso de maduración o el cierre de la adolescencia y entrar en lo adulto. Entonces, eso era la colimba. El anuncio era, a mí me tocó Marina, sabía que me tocaba catorce meses. Empezabas a pensar qué ibas a hacer al día siguiente después de esos catorce meses. Sabías que esos catorce meses, pasara lo que pasara, estabas ahí adentro. Pero era eso, vida de cuartel. Ni siquiera tenías consciencia de que había habido una guerrilla en los años 70. Ni siquiera tenías la hipótesis de entrar en conflicto o no entrar en conflicto, por ninguna razón. El único conflicto que yo sabía que iba a tener era con los milicos que te bailaban, que te basureaban y esas cosas; pero nada más. Es más, muchos tomaron conciencia de que iba a haber una guerra, en la guerra”. No quedan dudas que con esta afirmación se da cuenta de la desinformación de la época y el único conflicto posible sería con los militares de rangos superiores, que con su posición jerárquica degradan a los recién ingresados. Por otra aparte resalta al llegar a la isla: “yo fui a Malvinas el 2 de abril del ´82. Ese día no había una guerra. Íbamos a tomar, subir la bandera Argentina y volvernos. No era una guerra”.

Al preguntarle cuando toma conciencia real de la posibilidad de una guerra asegura: “el 2 de abril. Cuando fue mi primer combate, pero no era una guerra. Era tomar un pueblito que tenía 1.800 habitantes. Guerra fue en junio, guerra fue cuando comenzaron los bombardeos en mayo. Nunca hubo declarada oficialmente una guerra, pero sentías que estabas en un quilombo cierto. Todos sentimos eso a partir de mayo. Hasta ese momento era un conflicto potencial ¿Van a venir los ingleses? ¿Cómo van a venir los ingleses?”.

En el momento en que es convocado para ir a la isla, estaba haciendo la colimba, había entrado el 3 de agosto de 1981 e hizo dos meses una instrucción en Pereyra. Sobre el lugar que le fue designado expresa: “a mi me toca infantería de Marina, me toca como destino después de haber estado en Pereyra, Punta Alta, en la base naval de Baterías. Y bueno, yo ya había empezado la universidad, manejaba más o menos el inglés, tenía idea de escribir a máquina, entonces me toca una oficina. En diciembre del ´81, en Mar del Plata, la Marina hacía el apoyo a una regata internacional que es la que es la regata de veleros ahí en la base naval de Mar del Plata, entonces convocan a los que sabían hablar en inglés, que éramos tres. Nos vamos a Mar del Plata, a hacer la cobertura de la regata -en realidad “sabía hablar inglés…los colimbas: corrían limpiaban y barrían-. Ahí fuimos y estando en Mar del Plata, donde pasé el verano adentro de la base, que era mejor que estar en Bahía Blanca, en Punta Alta”.

Si bien se sentían muy a gusto estando en Mar del Plata, les llega una orden: “vos, y Gonzáles, presentarse en Punta Alta mañana. Entonces empezamos, con un oficial que había, le decíamos: “por favor, deciles que estamos trabajando, que no podemos”, y el tipo con el que teníamos buena onda nos dice: “no, mirá, no les puedo decir porque la orden -había órdenes por escala-, la orden es de prioridad uno. Así que nos subimos a un micro, llegamos a nuestro batallón -eso fue el 28 de febrero-. Cuando vamos llegando, nuestro batallón, venías por la ruta -había un descampado muy grande-, y cuando vos lo veías de afuera, era un lugar vacío, muerto…muy grande. Éramos 600 en ese batallón, y por más de que éramos 600, no se veía. Era tan grande, tan desértico, con lugares tan espaciados, que la verdad nunca veías movimiento”. En este batallón, el capitán les toma una prueba de ingles: “cuando llegamos a la guardia, nos abaraja un capitán que nosotros no conocíamos, el capitán que lo conocimos ahí, y nos tomó una prueba de inglés, una prueba de traducción escrita y oral. Ahí realmente estábamos muy confundidos, no entendíamos nada. Nos toma, la mira y nos dice: “es muy probable que ustedes no vuelvan al batallón, se quedan acá en la guardia -la guardia era un edificio grande-, no van a tener contacto con el resto de la tropa, y todo lo que empiecen a escuchar acá, es secreto”. Así se manejaron los distintos gobiernos militares a lo largo de la historia, todos sus temas eran secretos.

A Carlos le llegó por primera vez la confesión de entrar en conflicto: “es muy probable que Argentina entre en un conflicto bélico, que tenga un conflicto internacional y nosotros vamos a hacer el batallón de invasión, de recuperación”. Y ahí nos pregunta: “¿con quién se imaginan que vamos a entrar en conflicto?”, y nosotros de lo que sabíamos decíamos: deben ser los chilenos, los brasileños, recorrimos toda Latinoamérica pensando que nos iban a invadir o que nosotros a ellos. Nunca nos habían enseñado nada acerca de que Inglaterra podía ser enemigo nuestro. Al tercer país dije Inglaterra y ahí nos caímos de culo realmente”. Hasta ese momento no tenían contacto con las armas reales, pero les llegó el momento: “no teníamos ningún dato para que eso fuera verosímil, pero nos mandan a buscar el armamento, y cuando lo vamos a buscar, nos daban proyectiles de verdad. Siempre trabajábamos con proyectiles salva y nos daban pistola que nunca nos habían dado, y nos daban granadas. Y ya te empiezan a decir cosas que las habías escuchado teóricamente en la instrucción, pero que ahí ya las tenías en la mano”.

Ellos tres se encontraban muy aislados, sin contar con teléfono o alguna forma de comunicarse con el resto, pero sabían que debían mantener el secreto, ya que era una orden superior: “lo tomábamos que íbamos a tener un conflicto y que había que guardar el secreto. Que estaba bien guardar el secreto, que no había que avisarle a nadie, que había que prepararse seriamente o lo más seriamente posible. Y estábamos en un grupo, que después se llamó 40.1.10, que se llamaba de asuntos civiles, y que todos sabíamos hablar inglés, entonces era el grupo encargado de que ese pueblo -a pesar de que cambiara de mando-, siguiera funcionando todo. Desde la dirección de tránsito, la planta potabilizadora de agua, la central de comunicación, la policía. Todos los asuntos civiles, no los militares”.

“Era una mezcla de inconsciencia y de falta de perspectiva”

Carlos tenía 19 años en ese momento, pero de a poco le empezaron a caer las fichas de lo que estaba y podía suceder: “siempre te decían que las Malvinas eran argentinas desde que naciste. En la escuela siempre había un día, el 10 de junio, que se conmemoraba entonces había un relato escolar que las Malvinas eran argentinas -más allá de que son-. Entonces, cuando el tema era Malvinas, yo me olvidé de que los milicos eran malos -malos en el trato-. Realmente te metías en ese relato, en esa acción. Yo no diría que estaba orgulloso, porque no lo estaba. Pero sí, te ponías en situación. Parecía importante lo que ibas a hacer, ir a recuperarlo simbólicamente. Era tomarlo, alzar la bandera, hacer la declaración y volvernos”.

De esta manera, no quedan dudas de que algunos combatientes sabían de la posibilidad de un conflicto real, aunque sus visiones llegaban hasta tomar la isla simbólicamente y no en un enfrentamiento armado. Cuando se le pregunta sobre la posibilidad de desertar afirma: “era muy difícil desertar, muy difícil. Estábamos en medio de la dictadura, en una dictadura feroz. Estábamos muy aislados, en un batallón en el medio de un desierto, no es fácil. Tenías que pasar 9 puestos de guardia. En esa edad que teníamos no teníamos mucha consciencia de lo político, de las condiciones políticas para desertar. En general, nuestras familias no eran familias que habían tenido militancia o mucha consciencia. Teníamos familias más vale, campesinas, y toda nuestra formación había sido muy floja. Desertar era una idea que no, y a parte, esa primera sensación, fue una sensación de pertenencia a esa causa. Y como no era tan peligroso, porque lo primero que te decían era que te daban proyectiles, pero vamos a una cuestión simbólica, son pocos los que están, ustedes no van a estar en el frente. Por la ubicación que le tocaba, le generaba mayor tranquilidad, aunque recuerdo al llegar en el Almirante Irizar “nos dan a elegir a los tres quién bajaba en el primer helicóptero y los tres dijimos `yo´; la verdad que ninguno especulaba. No éramos valientes, era ese clima de querer estar, de que estaba bien ir, era una mezcla de inconsciencia, de falta de perspectiva, pero también ese plus de querer estar, que era un momento histórico”.

Asimismo recuerda como fue el viaje en barco, el día 29 de marzo, en medio de una tormenta: “en general, nosotros no habíamos tenido mucha experiencia en navegar. Fue una tormenta brutal, un parte meteorológico lo dijo así, con olas de 16 metros, una mega tormenta. Pensábamos que nos íbamos al fondo del mar, en mi barco estaban todos aterrorizados, yo también. Y en el medio de la tormenta, lo único que se me ocurrió fue querer ver el mar, porque estábamos encerrados en los hollados, que son las cubiertas exteriores. Teníamos terror, aparte se movía todo; el barco era una coctelera. Y me mandé hasta el puesto de mando, que los colimbas no podíamos ir y que me mandé muy inconscientemente y nadie me dio bola, nadie se dio cuenta que yo estaba porque estaban todos muy preocupados. Así que esa tormenta nos metió en clima”.
El 1 de abril se estaban preparando en todos los sectores, donde la iglesia realizó una misa: “se hizo una misa, donde bendijeron las armas y nos dijeron que podíamos matar tranquilos que eran armas de instrumento de la acción de Dios, así que nosotros podíamos matar. El altar se hizo con cajones de proyectiles”.

Una de las preguntas que más reflexiono antes de contestar fue sobre que le dejó y que le privó ir a Malvinas: “a mí me cambió mucho la experiencia de la guerra. La colimba en general pero la experiencia de la guerra en particular. Y a mí me importaba nada todo. Pero porque no tenía conciencia, no era ni malo ni bueno. Me daban plata mis padres, la gastaba. Cuando volví, era como que tenía la responsabilidad del mundo en mi espalda. Todo me dolía, todo me significaba. Tenía esa sensación de -adormecida pero todavía la tengo-, estar con los ojos abiertos permanentemente, no perderme nada; esa sensación. Querer ver todo, todo el tiempo; lo cual es imposible, por supuesto.

Pero esa sensación de que, lo que hiciera, valiera la pena, que lo que hiciera le cambiara algo a alguien. Esa sensación creo que es lo más fuerte. Y en realidad, perder…yo les diría que perdí, por esto mismo, perdí la inocencia, perdí la inconsciencia. De repente me cayeron todas las cosas. De repente dije, ah sí… esto es una guerra, de repente me cayó toda la historia. Me cayó: `ah estos son los milicos, esas son las Fuerzas Armadas, este es mi pueblo, esta es mi familia´. Me empezaban a encajar las piezas que hasta ahí las tenía todas sueltas”.

De esta forma, cambió su forma de apreciar y percibir el mundo: “me puse a estudiar y quería estudiar. Quería estudiar mucho, leer todo. Creo que después, a toda mi generación le pasó eso o a una gran masa. Estaba terminando la dictadura también. Una avidez muy grande por saber, por leer, por descubrir, por destapar. Lo que te habías perdido intentabas achicarlo rápido, porque lo que sentías también era que te faltaban muchísimas herramientas”.

Al preguntarse si su paso por la guerra derivó en haber elegido estudiar periodismo asegura: “yo estudiaba matemáticas y cuando volví, yo escribí bastante en la colimba. Encontraba mucho placer en escribir y cuando volví, tenía la certeza de que no quería seguir estudiando matemática, nada de matemática. Me gustaba escribir, entonces me fui a anotar o en Letras o en Periodismo. Yo era muy pajuerano y salí de diagonal 79 y 64, que era donde laburaba, me tomo el 214 y le pregunto al chofer -me perdía siempre- qué me quedaba más cerca: 44 e/ 8 y 9 ó 6 y 48, que era la inscripción de Letras. Me dijo: “mirá, yo te dejo en plaza Italia, vos elegí”. Y de plaza Italia, me fui a Periodismo, que era el último día de inscripción. Esa fue mi decisión vocacional” (risas).

“Cuando volvimos, volvimos con nada”

Por otra parte, destaca el trabajo colectivo que se dio en el CECIM, de autoayuda, de autoreferencialidad y autoformación, cosas que en otros ámbitos no sucedió cuando terminó la guerra: “como en la canción de Serrat: de repente estábamos sentados en una calabaza chupando un palo. De repente no había mas carrozas, ni princesas, en un contexto en el cual, las fuerzas armadas seguían en el poder, teniendo en cuenta que las Fuerzas Armadas siguieron un año y cuatro meses más después de la guerra, en una sociedad política en donde lo más a la izquierda que había era Alfonsín; otro no existía. El poder estaba vedado, no teníamos diálogos ni en nuestras casas, en un entorno familiar y en un entorno cultural muy cerrado, con mucho miedo, hasta de discutir y también con cierto miedo psicológico de `no hablemos de la guerra que a estos chicos les va a hacer mal´”. Ese miedo, esas vivencias, esa sed de revancha se vio canalizada en el CECIM: “mis compañeros que estaban acá, decidieron empezar a juntarse y contarse; juntarse entre iguales y descubrir que tenían problemas parecidos. Ese proceso que fue de muchísima autoformación, de muchísima autonomía. Se hizo en contra de lo que las Fuerzas Armadas hacían a pesar de los intentos de intervención que tuvimos siempre, de espionaje, la SIDE iba a nuestras reuniones, mandaba cien informes, pero hubo que empezar a reescribir o a estudiar la historia con los libros que teníamos, y en todo ese proceso, en el CECIM se generó una masa de conocimiento en torno a Malvinas, en torno al proceso de liberación, al proceso de soberanía y a mucha conciencia”.

Comenzamos sobre la segunda etapa de la entrevista, preguntándole que le parecían los dichos de Ernesto Alonso de que `si no nos concientizamos de que vienen por todo, no sé qué pasará en unos años´: “cuando un compañero del CECIM dice algo así tan fuerte, es producto de todo un análisis. Yo entiendo que lo que dice Beto ahí es que la sociedad argentina -cuando hablo de sociedad argentina hablo del poder político de la sociedad, pero también la sociedad-, decidió no hablar de Malvinas o sólo hablar en la efeméride y de las anécdotas. Algunos siguen diciendo `pobres chicos´, que ya no somos chicos. `Pobres chicos´, no somos pobres chicos. La verdad es que por acción propia o no sé qué, en general todos estábamos bastante bien”.

Además, deja una frase para resumir lo que hacen los medios de comunicación cuando realizan alguna pregunta esporádica: “en los reportajes siempre me preguntan si pase hambre, si pasé frío en la guerra y hace ya 27 años”. Asegurando que Malvinas es mucho más que una simple pregunta, una simple anécdota: “Malvinas, simbólicamente, es el símbolo de muchas cosas. Pero es el simulo real, es el espejo más concreto que tenemos. Cuando se habla de pérdida de soberanía, en Malvinas, no tenemos soberanía: están los ingleses. Hay otra bandera, el producto de los recursos se utiliza para financiar otras cosas. Ahí hay cosas muy concretas. Hay riesgos ciertos y reales; ahí hay soldados que se preparan para intervenciones, no para un conflicto con las fuerzas del Pacto de Varsovia o para intervenir en Vietnam. Se preparan para intervenir en Sudamérica. Pero no es una especulación. Ellos lo dicen”. Y afirma cuales son las intenciones de Inglaterra en las islas: “cuando eligen los helicópteros para poner en la base de Mount Pleasant en Malvinas, eligen helicópteros que tengan el alcance exacto, que les permite intervenir hasta Venezuela en 24 horas, con esa autonomía, con esas características. Se preparan para intervenir -a lo mejor nunca pasa-, y sobre todo, lo que Inglaterra ha demostrado a lo largo de toda su historia es que no interviene ociosamente en los conflictos bélicos, no es que le gusta hacer la guerra. Interviene para defender sus intereses o para expandir sus fronteras y obtener mejores recursos.

Inglaterra es extraordinariamente pragmática. Es pragmática en el combate y es pragmática en la programación del combate. El combate te tiran hasta que te sacan de combate, ahora cuando no tenés más capacidad de fuego, te curan y te mandan a tu casa. No pelean con odio, sino que pelean con un profesionalismo y con un pragmatismo extraordinario. Ni hablar cuando programan su estrategia y Malvinas es una base que ah sido programada”.

“El destino más preciado es Malvinas”

Mientras que expresa lo que significaba la isla en 1982 y lo que significa en la actualidad, dice: “hasta el ´82 no era programada, era una dotación de 40 tipos, que eran lo más lumpen del ejército que tenían, porque no era un problema, nadie le disputaba la soberanía. Y de hoy para acá, los mejores soldados ingleses están en Malvinas. El destino más preciado es Malvinas, los mejores sueldos para los soldados se pagan en la base de Malvinas, las mayores explotaciones y las mejores licitaciones Internacionales, sobre la exploración de petróleo, se hacen sobre la cuenca de la Mucura, que está en Malvinas, los barcos que van ah pescar el krill, los mejores barcos japoneses y coreanos y las mejores concesiones. Lo que sí hacen es prepararse para cuando tengan que intervenir, cuando los recursos empiecen a escasear, cuando tengan que intervenir por procesos de recuperación de derechos soberanos o cuando tengan que intervenir por nuevos recursos, escasos, como el agua. Digamos hasta ahora si uno ve la propiedad privada de los terrenos de superficie de toda la cuenca del acuífero Guaraní, en realidad hay una apropiación extranjera de los campos que están por arriba del acuífero Guaraní. Digo ahí está, este empresario norteamericano Donald Thompkins, que ha comprado no se cuántas miles de hectáreas. Es el dueño de esa tierra donde se puede explotar la mayor cuenca de reserva de agua corriente del mundo”.

Entonces sobre la pregunta de la afirmación de Alonso resume: “me parece que Beto planteó el título, pero habría que hacer análisis y poner esto en superficie, porque Malvinas no es una metáfora, no es un símbolo, es concreto, lo que pasa ahí es concreto, híper concreto, no tengan la menor duda. Todo lo que no se dice de lo que pasa en Malvinas, de lo que significa Malvinas y no hablo de los 11.708 km cuadrados de turba y roca, sino de lo que pasa arriba, de lo que sucede, de lo que dispara, del control interoceánico, de la proyección de la Antártida, todo eso, bien concreto, no está puesto en superficie como una preocupación de las políticas públicas o privadas o sociales, en Argentina y en Latinoamérica”.

El periodista e investigador advierte que el tema tiene que meterse en las capas profundas de la sociedad, sino quedará en el olvido: “todos festejamos sin ninguna duda las políticas, en torno a la recuperación de la memoria histórica de lo que paso en la dictadura. Ahora Malvinas también pasó en la dictadura, el Museo de la Memoria no tiene nada de Malvinas, la Comisión de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires se niega a hablar de Malvinas, se niega por documentos, se niega porque no nos dejan entrar en la Comisión de la Memoria, a los excombatientes. Eso es una decisión y es una decisión avalada socialmente. Cuando vos ponés el tema Malvinas muchos se emocionan, se re contra comprometen hasta las 6 de la tarde, después no. Porque es muy pesado, es muy difícil de terminar de entender Malvinas. El demonio es más complejo, en la dictadura el demonio era bastante corpóreo, era un tipo que violaba, que robaba bebés, eran claros, vestían de verde, anteojos negros, andaban en un Falcon. En Malvinas es otra cosa, tenés que decir que el capitalismo es responsable, tenés que decir que los ingleses ya no son el príncipe, son bastante más complejos. Eso forma parte de que las empresas inglesas tienen un montón de gerentes argentinos, que las empresas argentinas tienen un montón de gerentes ingleses. Si empezás a poner en superficie, empezás a discutir hasta las bases de está sociedad y eso es más complejos. Realmente hasta ahora no se ha tomado la decisión de hablar profundamente de lo que pasó”.

Por otra parte comenta que: “hay muchísimos compañeros que quieren festejar los 2 de abril, festejar con llorando abrazados con todos los tipos que estuvieron allá, aún con el tipo que torturó. Hay centros de veteranos de guerra que se reúnen y que lloran con el General Balsa, con el cabo Córdoba, tipos que los torturaban arrancándole las uñas con las tenazas, o se afanaban lo que no tenían”.

Pasando a otros de los temas, refiere sobre los organismos internacionales: “son la representación de lo que los países quieren para el ordenamiento internacional. Los acuerdos son entre países, el Fondo Monetario Internacional es un acuerdo entre países, la OEA es un acuerdo de países y que en general pocas veces sirven para representar los intereses genuinos de los pueblos en emergencias, pocas veces. La OEA es un organismo que para la Argentina cuando hubo que aplicar el tratado de asistencia reciproca, el TIAR, no lo aplicaron. Y Naciones Unidas vetaron las resoluciones que podían darle algo de soberanía a Argentina, que todos habíamos acordado. El Consejo de Seguridad está integrado por Inglaterra. A lo mejor la UNASUR tenga otro sentido. Pero es la representación que los países quieren y le ponen algo, algún lugar, en general son organismos que intentan, de última, evitar los males mayores, consolidando los roles estructurales”.

Otra de las preguntas fue si pensaba que los ingleses mentían sobre su accionar durante 28 años en la isla, afirmando que: “yo creo que Inglaterra nunca mintió, en general nunca miente. Siempre dice lo que va a hacer, lo hace y después dice que lo hizo. En general es matar gente, pero lo dicen. Mount Pleasant está a 40 km y es una base ultra tecnologizada, ultra profesionalizada, con un aeropuerto que soporta que baje el Challenger, el taxi espacial. Ellos han tenido una política militar coherente desde allá hasta acá. Creo que han sido coherentes, que no mienten, que si uno lee las declaraciones oficiales del gobierno Británico puede leerlo como si fuera un manual de relato histórico. Datos concretos. Leés esas declaraciones y es lo que pasó. No me gusta nada lo que hacen, pero…”.

“Al estar en un lugar de no agresor, ya se le cae un argumento”

Entonces le preguntamos si el nacimiento de la UNASUR podría ayudar en el futuro a la Argentina: “al menos se plantean políticas para la mayoría, redistribución de la riqueza, reanudación de derechos conculcados, es mucho mejor que tener gobiernos sólo pro imperialistas, sin ninguna duda. Eso siempre es mejor y siempre te pone en otro lugar, en un lugar de no agresor, que ya se le cae un argumento. Los apoyos concretos tienen respuestas concretas, los apoyos simbólicos, son piolas de tratar. No se cómo el apoyo este puede traducirse en acciones concretas, porque la verdad la resolución de Naciones Unidas, la 2.065, en realidad tuvo 185 a favor de 190 posibles y quedó en un acta. Los que se opusieron fueron Inglaterra, Francia, EEUU, La Unión Soviética y Trinidad y Tobago. Cuatro son miembros del Consejo de Seguridad. Necesitás sólo uno. El apoyo tiene que ser concreto. Y no son fáciles porque no tenés soberanía sobre la totalidad de los recursos. Me parece que el apoyo internacional es muy fuerte, es cada vez más obvio que es irracional el argumento por el cual apoyar la soberanía inglesa sobre las islas, pero no es suficiente. No es bueno ni malo, no es suficiente, tiene que traducirse en otra cosa”.

Una de las preguntas que surgieron de la charla fue de cómo encajaría la palabra esquirlas dentro de Malvinas: “concretamente es el fragmento de un proyectil, es decir, es lo que queda de un instrumento de destrucción. En el momento en que se transforma en fragmento, pierde su poder destructivo, puede ser reutilizado para otras cosas. Entonces elijo de las acepciones de esquirlas, la que se aparenta más con astilla, con parte de algo mayor, de lo que se puede hacer con los fragmentos. En general toda la cultura, toda nuestra cultura es una cultura muy heterogénea y que la componen muchísimos fragmentos de diferentes partes. De ahí creo yo de lo que pasó en Malvinas, quedaron pedazos. En general nunca encontrás todos, hay algunos que se disuelven, hay otros que se pierden, hay algunos que quedan demasiado lejos y no se juntan solos. Hay que hacer algo con eso, alguien tiene que intervenir para juntarlos y darle un nuevo orden, una nueva lógica, una nueva estética”.

“No es posible pervivir en la situación actual, se llegará a un acuerdo”

Por último, se le preguntó cómo ve el futuro de las islas, explicando que: “en realidad que lo que yo creo que va a pasar es un acuerdo, es muy difícil seguir sosteniendo la materialidad de la amenaza. Yo creo que tiene que haber un acuerdo. Hay que ver que acuerdo se logra. Parecía mucho más difícil un acuerdo Inglaterra – China y lo hicieron. Quizá el acuerdo sería que nos permitan poner la bandera argentina en algunos lugares y que la base y los misiles sean de ellos, como hacen en Colombia o en Guantánamo. Que en realidad Guantánamo es un acuerdo, si no hubiese acuerdo alguno de los dos invadiría al otro. No está firmado el acuerdo, pero hay un acuerdo. Yo creo que vamos hacia eso, me parece que hay algo de lo inevitable, de que no pueden seguir manteniendo la idea de que Argentina no es previsible, tiene gobiernos militares. Mantener la totalidad de la amenaza, no solamente te amenazo, no solamente tengo mísiles, no solamente te saco la pesca, sino que te lo digo, te muestro la bandera. Esto no pareciera ser el espíritu de época. Y uno se puede bancar la potencialidad de estar en zona del alcance de los misiles pero olvidárselo por un rato. Lo que no te podés bancar es ver la imagen de la bandera inglesa donde tendría que estar la Argentina. Es tan concreto Malvinas que no es posible pervivir en la situación actual. Porque tironea de otras cosas, es como Botnia, en algún momento te tenés que sentar y tenés que llegar a un acuerdo, un monitoreo, algo, ponele un condimento. Decí que algo se está moviendo, sino en algún momento una locura va a pasar. O te va a impactar la totalidad de la política. Con Botnia fue que de repente empezaste a tener problemas en serio, por un puente que pasaba poca gente cortada, que terminó siendo importante, pero no empezó siendo importante. Bueno me parece que con Malvinas va a pasar algo así”.

La entrevista llegó a su fin, le agradecemos a Carlos por el tiempo ofrecido y entre risas, nos dice que vamos a estar todo el fin de semana desgrabando. Nos acompaña hasta la puerta de su hogar, donde nos despedimos, sabiendo que en sus respuestas nos llevamos un montón de esquirlas, que uniríamos en está nota final.

El artículo forma parte del trabajo de entrevista en profundidad que propone el Taller, que tiene por objetivo elegir a un personaje real y accesible de cualquier ámbito, para experimentar sobre una sólida investigación previa, la entrevista de referencia.

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