Dos investigaciones de Daniel Santoro


El caso de la venta ilegal de armas y los grandes evasores de impuestos de Argentina.

por Flavio D. Scheck @flavius87

El primer caso de investigación que Santoro desarrolla a modo de ejemplo es el de la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, durante el gobierno de Carlos Menem. Lo llevó a cabo desde el diario Clarín junto a otros 5 periodistas designados por el periódico. La primera hipótesis que se plantearon demostrar fue que 5.000 fusiles FAL y 75 toneladas de municiones de Fabricaciones Militares habían sido enviadas a Ecuador (país que se encontraba en guerra con Perú en febrero de 1995).

Fuentes oficiales entregaron a Santoro un falso certificado de destino final de las armas, que hacía responsable a Venezuela de la venta a Ecuador (es decir, que se había producido una “triangulación”). Tras la publicación, estalló un conflicto diplomático con Venezuela. A todo esto, una “viuda del poder” le entregó un documento sobre la venta de armas a Croacia realizada por Debrol, empresa que tenía como apoderado a Diego Palleros (el negocio había ocurrido entre 1991 y 1995, mientras Croacia estaba embargada militarmente por las Naciones Unidas).  El gobierno cambió de estrategia y culpó a la empresa intermediaria Hayton Trade.

Más avanzado en la investigación, el autor se propuso demostrar que las autoridades sabían con antelación que se iba a hacer la triangulación pero no intentaron evitarlo. En consecuencia, meses después, logró determinar que el por entonces jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Juan Paulik, advirtió al ministro de defensa Camilión de la salida de aviones con las armas con destino final en Venezuela pero con escala en Guayaquil. También consiguió correspondencia que se enviaron entre Camilión y el canciller Di Tella, donde se hacía referencia a esta triangulación.

En una tercera etapa de investigación, la propuesta era probar la existencia de coimas, en ese sentido, el dato de Daforel sirvió de disparador. Palleros había depositado 40.000 dólares en la cuenta de esta empresa del banco MTB de Nueva York, a pedido del interventor de Fabricaciones Militares, Sarlenga. Después de publicar la información en Clarín, un abogado uruguayo devolvió este dinero a la justicia argentina y adujo que no sabía de quién era. La carta que acompañaba la devolución estaba firmada por la supuesta presidenta de Daforel, que luego se corroboró que sólo había sido una empleada de Multicambio.

En el 2001 un traficante de armas, que decía que los vendedores argentinos le debían 2 millones de dólares, llamó a Santoro para brindarle información y lo citó en Ginebra. Marcos, tal como se presentó, pidió dinero al periodista a cambio de información y dijo estar dispuesto a contar lo que sabía a la justicia de nuestro país, aunque bajo inmunidad judicial. Santoro le negó ambas posibilidades y, cuando se dispuso a regresar al país, encontró en Zurich a las diputadas Elisa Carrió, Graciela Ocaña y al diputado Gustavo Gutiérrez, quienes habían viajado a Suiza para entregar a la justicia del país europeo datos acerca de cuentas bancarias secretas del ex presidente Menem y allegados.

A través de esta información y la confirmación de otras fuentes, el periodista de Clarín reveló que el ex presidente y algunos de sus allegados no habían incluido estas cuentas en la declaración jurada. Entre ellos figuraba Ramón Hernández, secretario privado de Menem, de quien Santoro sospechaba sería, en realidad, testaferro. Al focalizar la investigación en Hernández, descubrió que tenía propiedades en Miami y que no había declarado sus empresas, ni la cuenta en Suiza. Además, recibió un pasaporte diplomático por cinco años un mes antes de que Menem dejara el poder. Todos estos datos fueron incorporados a la causa de supuesto enriquecimiento ilícito del ex presidente y de su secretario.

Los intocables

La otra investigación que comparte Santoro es la que publicó en 1996 bajo el título “Los intocables, los verdaderos”, relativa a la evasión de impuestos. Este trabajo no es netamente periodístico, ya que tomó información elaborada por la agencia recaudadora y la profundizó según su hipótesis: mediante el tráfico de influencias, los poderosos evitan los impuestos y tampoco reciben castigo.

Santoro entrevistó a ex funcionarios políticos y de organismos de recaudación, desde el proceso militar hasta el gobierno de Menem. Esto le permitió cruzar datos y contraponer versiones. Finalmente, tras los ajustes propios a la edición, el libro fue publicado, aunque el periodista reconoce que le faltó profundizar algunos aspectos. De todos modos, sirvió de prueba para que directivos de un frigorífico fuesen presos.

Artículo basado en el capítulo 9 del libro Técnicas de Investigación. Métodos Desarrollados en Diarios y Revistas de América Latina de Daniel Santoro.

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