La última entrevista


Un trabajo de periodismo de investigación no está completo si no cuenta con la otra versión de los hechos: la de los implicados.

por Luciano Dabrowski, Fabián Mendy, Flavio Scheck y Rocio Torres

En el periodismo de investigación (PdI), la “prueba de fuego” es el momento de la entrevista con aquellas personas que tienen responsabilidad en el tema. Es un proceso de verificación sobre el que hay que pasar para poder corroborar la información. Quien esgrime este concepto, Gerardo Reyes, sostiene que es falso que la noticia vaya a perder impacto si se informa a los implicados y estos deciden adelantarse a la publicación desmintiendo el trabajo. Por el contrario, la nota cobra mayor valor, se torna polémica.

Al momento de la entrevista, en el PdI, siempre es aconsejable tener un cuestionario armado y acotar el margen de improvisación. Una forma típica y efectiva para comenzar es dejar que el entrevistado cuente su versión de los hechos. Al escucharla, puede que encontremos información novedosa que genere más preguntas. Más allá de estas consideraciones, es muy importante contar con lo que Reyes denomina “versión de contraste” y hay que insistir para conseguirla.

Estas entrevistas, consideradas claves, son apropiadas para ser realizadas entre dos periodistas. Uno puede jugarlas de “duro” y el otro hace preguntas para salir del paso y aliviar la tensión. También esto es útil para que uno analice las respuestas y delinee otras preguntas mientras el entrevistado contesta al otro periodista.

Otra característica de este tipo de entrevistas es que, como es un tema espinoso para el entrevistado, éste puede ir directamente al punto central del tema o puede ser que divague. Ante las dos opciones hay que contar con preguntas de estilo directo y con otras neutrales, incluso tontas. Reyes propone recomendaciones al respecto:

  • Es preferible no interrumpir al entrevistado.
  • No dar opiniones.
  • Evitar emocionarse con las respuestas trascendentales.
  • Esconder los apuntes y las intenciones al entrevistado.
  • No juzgarlo.
  • No abrumarse con las citas jurídicas que pueda hacer.
  • Si el entrevistado se pone agresivo, no contestar las agresiones y buscar la calma.

Hay situaciones en las que el periodista debe ocultar su identidad para obtener la información, el autor señala que es una práctica recurre en Latinoamérica pero que no suele ser aceptada por editores de periódicos norteamericanos. En todo caso, queda a criterio del medio o el periodista simular algo que no se es o perder la posibilidad de contar con la versión de los implicados.

Artículo basado en el capítulo 6 del libro “Periodismo de Investigación” de Gerardo Reyes.

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