Querido Foucault, el poder está en todos lados


Petra María Secanella habla del rol de la prensa y su quiebre con el poder detrás de los medios. Explica qué pasos se pueden seguir para comenzar a investigar y cómo este proceso los convierte en custodios de la moral.

por Florencia Calabrese @lolicalabrese

Secanella explica que el periodismo de investigación debe empezar desde el lugar más cercano: la redacción. Una posible vía es que los periodistas que cubren la información institucional se animen a seguir alguna pista, pero ello no implica desasociarlos del trabajo de la redacción ya que el contacto y el intercambio ayudan a generar ideas.

Como primera medida, se rastrea a los actores sociales con poder político, social y económico en una ciudad y se trata de descubrir si pagan sus impuestos y cómo financian sus campañas. Luego se estudia el proceso legislativo local, los acuerdos y desacuerdos dentro de un municipio nos pueden aportar datos sobre posturas y juegos de intereses.

Aprender a interpretar los presupuestos municipales y compararlos con los de años anteriores, es otra buena fuente de rastreo como el control sobre bancos y cuentas oficiales de diversas instituciones, éstos métodos pueden auxiliar al periodista que no sabe por dónde empezar. Afinando más la pluma, también se puede rastrear las licitaciones concedidas para insumos de oficina o llevar una queja a las autoridades municipales para comprobar cómo funciona la responsabilidad de los funcionarios con la ciudadanía.

Otra punta puede verse en los ficheros sobre un caso judicial localizados en Tribunales, comparados con el tratamiento mediático que se hizo del hecho. ¿Quién llevó el caso? ¿Quién impuso la fianza y cómo se utiliza ese dinero? Por último, las cárceles son una buena fuente para encontrar diversos temas de investigación, desde extorsión y mafias hasta accionar de los funcionarios y condiciones higiénicas.

Para conseguir un tema, hay que tener roce con las fuentes y las más dispuestas a ayudar, son aquellas más sensibles como un trabajador despedido. Todo aquello que realice un ciudadano es objeto de interés del periodismo de investigación, lo cotidiano es el mejor ámbito de desempeño. El periodista debe ser rápido en la recolección de datos y tener un conocimiento abarcativo de la ciudad y sus autoridades, instituciones, servicios públicos y legislación.

Un periodista de investigación trabaja aparte de la “hora de cierre”, no compra las informaciones de una sola institución y no se queda con una noticia que llegó desde arriba.

Esto habla de un nuevo rol de la prensa, dónde el investigador indaga en el lugar que los políticos no esperan. No solo enfrenta un conflicto con aquellas instituciones que desean ocultar información, sino también con las empresas que le pagan. Dentro de una democracia, es esencial que todos sus integrantes conozcan la actividad pública, y la prensa es el canal para transmitir y mediar sobre esto.

Secanella explica que no hay diferencia entre periodismo de investigación y buen periodismo. Este último se mete en las técnicas de investigación revelando incumplimientos morales o legales. El contraste moral entre lo que es y lo que debe ser es la esencia de un buen periodismo de investigación, por eso los periodistas cumplen el rol de custodios de la moral en el proceso investigativo.

Artículo basado en el capítulo 11 del libro “Periodismo de investigación” de Petra María Secanella.

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