La interpretación cotidiana como fuente para la investigación


El periodista de investigación debe ser curioso y estar atento a los hechos de la vida diaria donde puede encontrar la punta de un trabajo de excelencia escuchando una charla en la peluquería o leyendo los clasificados.

por Candela Paez @candelaunlp

Un proyecto de investigación puede nacer de pistas entregadas por alguien que tiene un interés personal en revelar un hecho o interactuando con la sociedad desde la cotidianeidad.

A diario surgen situaciones en las cuales se pueden percibir la punta para realizar un buen trabajo periodístico, sólo hay que estar atento y sostener una actitud curiosa frente a los hechos cotidianos.

Otro punto fuerte a tener en cuenta es la lectura, puesto que, a partir del análisis detenido de las noticias, los clasificados, partes oficiales o incluso los carteles de la vía pública, pueden surgir grandes proyectos.

Un periodista debe tener claro durante el seguimiento de un tema que la popularidad, la filantropía y la tradición no son garantías de honestidad y eficiencia. Hay gente que es declarada de moralidad intachable por sus aportes históricos y que sin embargo no poseen un pasado intachable. Con algunas instituciones ocurre lo mismo, siempre han estado presentes impulsando el desarrollo del país pero, dentro de ellas ocurrieron irregularidades sobre las que el periodista podría abstenerse de indagar porque su reputación es considerada intachable. Este “espejismo” no debe ser un obstáculo para la investigación, pues podría revelar casos que no sólo afecten a la sociedad sino también que la saquen de la concepción tradicional impuesta por aquellos que se ven beneficiados ante estas situaciones.

Muchas investigaciones han surgido también de las “imprudencias” cometidas por personajes que comentan acciones o negocios de personas relacionadas con el poder delante de periodistas. En este caso, el comentario deberá ser levantado por el investigador e indagar sobre las posibles irregularidades que podrían estar cometiendo estas personalidades.

Cuando dos sectores sociales entran en disputa, envían voceros de cada bando a contarle las “suciedades” de sus contrincantes a los periodistas con el objetivo de desprestigiar al rival. Hay quienes opinan que los profesionales no deberían tomar en cuenta esta información que no siempre es veraz porque podría estar siendo manipulado. Esto sucede cuando el reportero se limita a reproducir la información brindada por el vocero, sin embargo, si se puede comprobar su certeza e investigar a fondo los hechos comparando las versiones de los oponentes, se podría llegar a una investigación de excelencia. Lo mismo ocurre con los chismes que a diario llegan a la redacción, lo importante es saber distinguir la verdad de la mentira a través de la verificación y comprobación del discurso.

Hay entidades gubernamentales que siempre han sido objeto de escándalos y que las noticias que se dan sobre ellas casi siempre tienen que ver con su corrupción e inoperancia. Para confirmar que no todo está dicho sobre ellas los investigadores podrán revisar en archivos periodísticos los antecedentes de estas instituciones. Una vez iniciada la investigación el periodista se encontrará con empleados que tienen muchas cosas para decir. Lo prudente en este caso, sería escuchar a los veteranos que vieron crecer a la empresa y luego deteriorarse, y desconfiar de aquellos que aún crean en ella o que traten de enderezar su rumbo.

La impunidad es un tema reiterado en la Argentina. El pueblo se queja del funcionamiento judicial, sin embargo, fuera del lamento general y algunas cifras parciales del fenómeno, los ciudadanos pocas veces se enteran de cuáles son las partes de este sistema que están fallando. Para poder descubrirlo, debe seguirse paso a paso el desarrollo judicial, hablar con los familiares de las víctimas, contactarnos con los abogados y testigos, entrevistar a los jueces a cargo del proceso y expertos de la rama judicial. Además, se podría ahondar en la problemática que rodea la situación, como lo son los jueces que o cuentan con la colaboración de los organismos de seguridad, los jueces que no trabajan o los tribunales que no tienen los elementos básicos para cumplir su función entre otros ejemplos.

Artículo basado en el capítulo 3 del libro Periodismo de Investigación de Gerardo Reyes.

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