El rigor en la investigación periodística


Algunos pasos o momentos que, según el profesor Torre, se hacen necesarios para llevar adelante un trabajo investigativo de calidad.

por Flavio D. Scheck@flavius87

Si bien no hay una única metodología a seguir para hacer periodismo de investigación, Alfredo Torre propone una serie de requisitos que no deberían faltar: a) lectura de no menos de tres periódicos por día; b) no menos de dos revistas semanales; c) no menos de dos libros mensuales, uno de investigación periodística. Además a ello se suma la ética profesional, el dominio del inglés o algún otro idioma extranjero, el buen manejo de herramientas informáticas y un regular ejercicio aeróbico.

Otras cualidades importantes son: curiosidad, interés en entender la realidad y una búsqueda apasionada de la verdad. Uno de los pasos más difíciles que debe afrontar el periodista es el tema de investigación. Para ello Torre señala algunos puntos a tener en cuenta a la hora de buscar una temática. Otras cualidades importantes son: curiosidad, interés en entender la realidad y una búsqueda apasionada de la verdad. Uno de los pasos más difíciles que debe afrontar el periodista es el tema de investigación. Para ello Torre señala algunos puntos a tener en cuenta a la hora de buscar una temática:

•    Lectura de medios locales o regionales para observar noticias que sirvan de disparadores o publicidades y clasificados que levanten algún tipo de sospecha.
•    Preguntar a la gente qué problemas existen en el lugar donde vive.
•    Conocer bien las instituciones y sus leyes, para detectar si algo no está funcionando como debería.
•    Leer publicaciones de asociaciones, ONGs, ambientalistas, etc.
•    Conocer investigaciones realizadas por otros, que contaron con el apoyo de empresas periodísticas.
•    Mantener contacto con personas dispuestas a hablar sobre asuntos que conozcan y quieran dar a conocer.
•    Leer literatura e ir al cine puede ser un buen ejercicio para identificar temáticas ficcionales que pueden tener correlato en la realidad.
•    Hacer un listado de hechos genéricos, como casos de corrupción que han salido a la luz y que pueden existir también en nuestra región.
•    Corroborar las investigaciones pasadas que tuvieron buena repercusión.
•    Ver situaciones de vacío legal en instituciones o fundaciones, las cuales posibiliten algún tipo de ilícito.
•    También se debe permanecer atento a los rumores, filtraciones de información, infidencias o confidencias.

Una vez encontrada la temática investigable hay que buscar antecedentes que puedan ser útiles para iniciar la investigación. Luego se formula el problema, esto vendría a ser el conflicto de la cuestión. Si hay conflicto se continúa con la indagación preliminar, definiendo la viabilidad del tema. Para ello se deben evaluar las pistas, estudiando la posibilidad de que los actores involucrados oculten información, estableciendo la validez de los documentos (todo lo que despierte duda debe ser rigurosamente chequeado), ver la capacidad de conseguir testimonios, localizar antecedentes, calcular tiempos y recursos, analizar las dificultades que se pueden presentar y pensar qué destinatarios tendrá la investigación.

Si se obtienen buenos resultados en la indagación preliminar quiere decir que se está en condiciones de hacer un boceto de investigación. Lo primero que se debe definir es el objetivo. Lo fundamental es que sea claro, preciso y operativo, ya que de él dependen las hipótesis y las técnicas. Luego, sí, se pasa a la elaboración de hipótesis. En principio se hace un borrador con las sospechas y los prejuicios, sin embargo no todas las investigaciones requieren de una hipótesis (es decir, de una intento de explicación y unas conjeturas).

Las hipótesis también deben ser claras, no valorativas y específicas, además de incluir pruebas que puedan utilizarse para comprobarlas o rechazarlas. En este sentido no se debe permanecer atado a una hipótesis, hay que estar abierto a la posibilidad de readaptarlas.

Existen distintos tipos de hipótesis: directriz, guía el trabajo y se corresponde perfectamente con el objetivo. Principal, deriva de la directriz y sirve para profundizar en algunos aspectos. Secundarias, no derivan necesariamente de la principal y pueden explicar otros hechos relacionados con la investigación. Según su posicionamiento también se pueden definir hipótesis ante-facto, es decir, las que preceden al descubrimiento o hipótesis post-facto, las que se desprenden de los hechos observados.

Para determinar si una hipótesis está bien formulada hay que corroborar que cumplan con ciertos requisitos: deben estar a medio camino entre la generalidad y la particularidad, ya que una hipótesis demasiado general no conduce a nada y a una muy particular se le pueden escapar aspectos; tienen que poder ser refutables (y salir airosas) porque de otro modo no serían empíricas; siempre deben apoyarse en un campo de teorías; no pueden estar mal formuladas o con ambigüedades.

Entre otras consideraciones, Torre explica que los periodistas deben tener en claro lo que buscan cuando se pide documentación en una institución o a funcionarios. De lo contrario se les facilita el camino a las autoridades para que se abstengan de atender el pedido. En este sentido, también se deben conocer bien las leyes amparan la solicitud de información. Cuando se consulten fuentes deben ser especializadas y capacitadas para brindar una buena explicación de los hechos, tampoco el periodista puede intentar explicaciones en áreas que le son ajenas. Siempre hay que contrastar los documentos obtenidos durante la investigación.

Finalmente, cuando el trabajo cuenta con todas las pruebas y se corrobora cada punto trazado por el proyecto, entonces hay que buscar a los principales implicados para entrevistarlos. Es importante dosificar la información a la hora de pedir explicaciones a los involucrados. Luego hay que volver a corroborar todo y a ello le sigue la publicación, en este punto no hay que descuidar el buen trabajo realizado con un artículo o emisión mediocre. Por tal motivo, hay que buscar siempre lo novedoso, Torre sugiere responderse al interrogante “¿sabés qué me enteré?”.

Artículo basado en el capítulo 2 del libro Periodismo de Investigación. Fuentes Técnicas e Informes de Gustavo Martínez Pandiani (Comp). 

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